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10/7/12

Sobre volar

Mi destino es esconderme. Desaparecer en los espacios quietos, suspendidos, para que tú puedas entrar en ellos y encontrarme. Sólo si quieres.

Y, si el sonido del reloj de cuco te sobresalta, podrás pensar en la huida, pero la vuelta a la realidad se antoja demasiado oscura, casi pastosa. 

Prefieres quedarte aquí, en un conmigo sin mí. Y, a veces, desaparecer tú también. Flotar tocando mi techo para, luego, decidir que tu mundo está en observarme desde abajo.

Así transcurren plácidos nuestros días: yo atrapada detrás de las paredes, tú preso de la curiosidad que, finalmente, nos juega una mala pasada. 

A los dos. Porque la realidad es que deseo convertirme en una superestrella como tú. Despego mi espalda del yeso y lucho contra todo lo que soy. 

Hago MUCHO ruido. Lo pongo todo patas arriba y corro y brillo hasta que no alcanzo a ver nada. Ni soberbia, ni cobardía. Ni amor, ni justicia.

12/3/11

Lista (a completar) de cosas que tienen que ser los chicos


1. Valientes. No han de tener miedo, fundamentalmente a mí.

2. Buenos recordadores. Sin memoria vamos en círculos y sólo causamos sufrimiento.

3. Sabios. Especialistas de una disciplina que nadie más conozca. Mirar hormigas o escuchar mareas subterráneas valen.

4. ...

Un día nos encontraremos y oiremos el tic-tac de nuestros relojes en medio del ajetreo de coches y del ir y venir de la gente. Nos miraremos, primero de reojo y luego fijamente. Al final yo pasaré por su lado, respetando las tradiciones ancestrales que nunca decidió ignorar.


31/1/09

De prendedores, sillas y cabezas cortadas

Ésta es la razón por la cual me dejé llevar por el impulso de comprar un broche que unos han calificado como "muy raro" y otros, directamente, como "muy feo":

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

Realmente, no he podido encontrar una definición mejor de lo que recorría mi mente al adquirir este objeto.

Patricia López 'Caballomán cazado'

"El feísmo por el feísmo", me acusaban. Y yo recordaba las sillas gigantes del hospital Río Hortega, que tampoco le gustan a nadie. "¿Qué es eso?".

Levanto la vista y veo a una señora con abrigo de visón, paseando complacida al lado de pedestales de piedra con cabezas de poetas hace siglos muertos puestas encima. Desde luego, eso es mucho más bonito que un amasijo de hierros simulando un montón de descomunales sillas patas arriba. Además, es probable que a los usuarios del hospital, en su mayoría ancianos, les desagrade una presencia inútil y poco estética como ésa. La excitación, el entusiasmo y el juego no han lugar aquí...



Pretender que la gente entienda lo que pienso a través de un broche barato y feo sería una insensatez por mi parte, pero que lo sientan (que lo vean, que lo intuyan). El día que la señora del visón lleve uno de ésos, espero haber pasado a otra cosa, aunque ambas seguiremos yendo a la tienda, paseando por el mismo Campo Grande.

Estamos... dentro.

7/6/08

La semana fantástica

La última serie de siete días ordenada al final de mayo (+ período anticipatorio) se puso al revés: fui muy feliz, porque convertísteis el pavimento gris de mi ciudad en mermelada de fresa, en junglas africanas, en arco-iris centelleantes.

El parquet ha dejado de ser flotante, ahora palpita bajo nuestros traseros al ritmo de pisotones al ritmo de pisotones, mientras los grandes ventanales se volvían translúcidos, como si cincuenta personas hubieran hecho el amor en torno a una batería con el crash agujereado.

No hablo solamente de Noah, Brian, Daen, Bradford, Robert, Michael, John, Jed o el sudoroso Brandon, sino de Bonrostro, Jorge, Miguelón, Ruth, Juanjo, Fernando, Paula, Hugo, Carreño, Carla... Todas esas personas que han hecho especial el Véral con su trabajo, con su paciencia y presencia, con su locura, con su inmensa creatividad, con su risa, con su frescura, con un huequecillo entre las piernas (ay, malpensantes!) o con una sesión truchetti en el Borsa.

Sé que no soy la única que lo ha sentido así... Ladrones, me habéis robao o coraçao!!

(Refuerzo visual cutre de las sensaciones descritas en el primer párrafo) Oh, yeah!

29/4/08

La tarde de las sorpresas (agradables)

Hace varias noches decidí convertirme en una turista solitaria de mi propia ciudad. Abrí bien los ojos, después de frotármelos fuertemente siguiendo mi costumbre, y me encontré sobrevolando la arquitectura y los cielos grises de Beirut, Moscú, Mónaco, Estambul, Milán...

Gabriele Basilico, Palermo Città 2007

Y deseé que la mirada profunda, limpia y rebosante de justicia de Gabriele Basilico se pareciera mínimamente a la que yo había desplegado sobre los brillos crepusculares de Barcelona, Nueva York, Toronto, Londres, (mi) Aberystwyth...

Patricia López, Postal

Salí de allí convencida de realizar mi propio Intercity, amando la manera en que la luz del poniente penetraba las nubes para posarse en la parte superior de los edificios. Después, contador de gallos a cero, besos al aire, bailar pegados es bailar, canciones maristas. Fueron ellos.

Manos de Topo

...Y fuimos nosotros. Eternos y entrañables animalitos recolectores, wannabes agazapados en la oscuridad. Vivimos en el breve corredor que comunica el cielo y el infierno; guardianes de distintas puertas aunque, sin querer reconocerlo, de la misma estancia.

Amémonos, vieja enemiga tácita; sea amable conmigo, hombrecillo duro de juguete.

Mas info en: www.manosdetopo.com

www.myspace.com/manosdetopo

28/1/08

Silently (o cómo respirar el amor perdido)

Atravesamos una época de oscuridad helada.
En la que el mundo se detiene y la gente calla.
Lo noto por dentro, como les pasa a los viejos y a los animales con las tormentas. En los huesos.
Las parejas se rompen y las almas sensibles, que son siempre las más exigentes, mueren.
La tonalidades serpenteantes de 23 florecen ahora. Belleza trágica. Vacío, huída.
Pasarán años hasta que los niños formen otra vez parte del mundo.
Así que adiós, Heath Ledger.

4/11/07

Top of the world

Esto es una parte de lo que podía verse desde la (ya segunda) torre más alta del mundo:

Foto: Patricia López "Torontontero"

¡Ding, ding! A mi izquierda, con más de un millón y medio de metros cúbicos, el lago Ontario, uno de los cinco grandes de Norteamérica, riega los bosques de la encantadora Central Island. A mi derecha, rascacielos y barrios residenciales de la ciudad de Toronto se extienden kilómetros y kilómetros a la redonda. Un choque Nature vs. Hombre. Y yo y la CN Tower en medio... ¡Pobriños!

La que fuera estandarte mundial del orgullo torontino y, más ampliamente, otra muestra de la entrega cegata y loca de los americanos al más rapido, más alto y más fuerte impreso en los genes de la cultura occidental desde hace milenios, sucumbió el pasado miércoles, 12 de septiembre, ante la imponente Burj Dubai, aún a medio construir. Es curioso. Reverte ya lo puso en palabras cuando a algunos sólo se nos presentaba como una intuición: nuestra mayor grandeza -la libertad de pensamiento- supone también nuestra mayor debilidad y significará ¿nuestro? ulterior destronamiento. Ahora que el mundo musulmán ya ha aceptado y adoptado la más cruel estrategia de dominación occidental, es decir, el capitalismo, es capaz de realizar despliegues de poder como el que sigue...

Boceto de Burj Dubai (Dubai, Emiratos Árabes Unidos)

Así se verá la torre cuando esté acabada a finales del año que viene. Menuda flipadez, ¿no? Ellos tienen los medios pero, según parece, no existen -como aquí- fisuras ideológicas en la base. Veámos qué ocurre cuando su capitalismo (y el nuestro) avance un poquito más. Yo, a diferencia del mencionado periodista y escritor, no tengo tan claro cuál será el siguiente paso en lo concerniente a esta lucha, pero apostaría las fichas que no tengo al negro de 'comunión universal con la violencia del dinero'.

Llegados a este punto, la guerra ideológica entre Occidente y el Islam es irrelevante. Se la dejo toda a los ancianos cascarrabias y a los que, queriendo, lo serán algún día. El frente es otro, uno mucho mayor, y sólo puede accederse a él desde las rendijas. Es un todos contra todos, y el objetivo ya no consiste en hacer saltar en pedazos los cuerpos de los soldados, sino sus mentes. Los viejos defendían sus ideas con armas; los jóvenes defenderemos las nuestras con arte.

Más en: www.burjdubai.com

23/9/07

W.W.I.I.I.

Foto: Patricia López "Pati y la habitación gigante"

Mi vida ya no tiene un orden.
Y pienso que no hay vuelta atrás.
Estoy cansada, asustada, furiosa.
Siento vértigo.

Miro al cielo y veo aviones...

13/5/07

Compliments

Foto: Jorge Onecha "Cardiff, la nuit"

Es una pena que el último disco de Bloc Party haya sido considerado por público y crítica como una mediocridad. Me explicaré: no es el hecho de que haya recibido tan tacaña acogida lo que me entristece, sino que REALMENTE al grupo londinense le pueda haber salido un churro después del perturbador Silent Alarm (Wichita/V2, 2005) y de lo emocionada que me tiene tras mi reciente adquisición del mismo en un recóndito lugar de Gales (por el equivalente a algo así como cinco euros!).

Lo sé: el disco se editó hace ya tiempo y no estoy siendo nada molona ni transgresora al hablar de ello, pero tiene que ver enormemente con mi actual estado de ánimo... Escuchar a Bloc Party es sentir la urgencia de la vida en las islas, es recordar que las noches en sus ciudades son de color azul klein y que nada detiene el ritmo frenético ni el ansia de intensidad de los adolescentes, que allí ya no visten de lunares, como los de aquí, sino con estampados de rayos y mallas fosforitas. Algunas chicas parecen decir "I´m gonna make it happen" con sus monstruosos escotes. Ellos (y el alcohol) se encargan de que así sea.

Pero también hay tiempo en este disco para una introspección que tiene mucho de recuerdo, de ensoñación melancólica con campos amarillos, atardeceres frente al mar, con abrazos y besos perdidos o viajes por tierra y aire... Hasta que, al fin, el sonido de una sola guitarra consigue condensar y expandir toda la tristeza que guarda la aparente superficialidad de esta existencia, la confusión y el temor ante un futuro que no sabemos si queremos vivir.

No es sencillo sobreponerse... A pesar de ello y tras unos minutos de silencio, un tímido mensaje final: luminoso, atmosféricamente esperanzador. Y en ésas estamos, damas y caballeros; aunque la facilidad anestesiante de la vida en casa lo vaya borrando todo de nuevo lentamente...

Más en : www.blocparty.com