21/7/08

Eres un pantasma


Estás imbricado en este lugar.

Miro a través de la ventanilla del autobús
y pienso que tu sitio está conmigo,
en esta tierra de la que tanto renegamos
pero que guarda nuestro ser más profundo.

El núcleo que todavía desconocemos.

Carlos Cazurro, "Breathe!"

7/6/08

La semana fantástica

La última serie de siete días ordenada al final de mayo (+ período anticipatorio) se puso al revés: fui muy feliz, porque convertísteis el pavimento gris de mi ciudad en mermelada de fresa, en junglas africanas, en arco-iris centelleantes.

El parquet ha dejado de ser flotante, ahora palpita bajo nuestros traseros al ritmo de pisotones al ritmo de pisotones, mientras los grandes ventanales se volvían translúcidos, como si cincuenta personas hubieran hecho el amor en torno a una batería con el crash agujereado.

No hablo solamente de Noah, Brian, Daen, Bradford, Robert, Michael, John, Jed o el sudoroso Brandon, sino de Bonrostro, Jorge, Miguelón, Ruth, Juanjo, Fernando, Paula, Hugo, Carreño, Carla... Todas esas personas que han hecho especial el Véral con su trabajo, con su paciencia y presencia, con su locura, con su inmensa creatividad, con su risa, con su frescura, con un huequecillo entre las piernas (ay, malpensantes!) o con una sesión truchetti en el Borsa.

Sé que no soy la única que lo ha sentido así... Ladrones, me habéis robao o coraçao!!

(Refuerzo visual cutre de las sensaciones descritas en el primer párrafo) Oh, yeah!

4/5/08

Segundo puesto

Patricia López, Fireworks

-¿Alguna vez has escuchado el sonido del agua al ser absorbida por una tela? Yo lo descubrí el otro día. Es como un tímpano húmedo, con sabor a sal.

***

Soñaba que, estando lejos, te perdía en labios de otra. (Más guapa, más indolente, menos enamorada).

-¡Pero mira que eres boba!

Hoy he tenido el mismo sueño. Y el agua se expandió en explosiones diminutas sobre el fondo negro del universo de mis sábanas.

29/4/08

La tarde de las sorpresas (agradables)

Hace varias noches decidí convertirme en una turista solitaria de mi propia ciudad. Abrí bien los ojos, después de frotármelos fuertemente siguiendo mi costumbre, y me encontré sobrevolando la arquitectura y los cielos grises de Beirut, Moscú, Mónaco, Estambul, Milán...

Gabriele Basilico, Palermo Città 2007

Y deseé que la mirada profunda, limpia y rebosante de justicia de Gabriele Basilico se pareciera mínimamente a la que yo había desplegado sobre los brillos crepusculares de Barcelona, Nueva York, Toronto, Londres, (mi) Aberystwyth...

Patricia López, Postal

Salí de allí convencida de realizar mi propio Intercity, amando la manera en que la luz del poniente penetraba las nubes para posarse en la parte superior de los edificios. Después, contador de gallos a cero, besos al aire, bailar pegados es bailar, canciones maristas. Fueron ellos.

Manos de Topo

...Y fuimos nosotros. Eternos y entrañables animalitos recolectores, wannabes agazapados en la oscuridad. Vivimos en el breve corredor que comunica el cielo y el infierno; guardianes de distintas puertas aunque, sin querer reconocerlo, de la misma estancia.

Amémonos, vieja enemiga tácita; sea amable conmigo, hombrecillo duro de juguete.

Mas info en: www.manosdetopo.com

www.myspace.com/manosdetopo

16/3/08

Viejo muere el cisne

Esa noche, mientras lo hacíamos, silenciosa y extrañamente comenzaron a brotar lágrimas de mis ojos, apenas líneas de agua.

Sí, algo de todo aquéllo me ponía triste. Quizá la lucha cuerpo a cuerpo contra la muerte.

A él le pareció bello, como en las películas pretenciosas. Y a mí también (sólo por participar de esa conciencia sentimental de lo estético).

Pero, cuanto más presionaba, más me hundía en mi propio penar. Ahora, gracias al quinto conde, sé por qué.

"Julio de 1780", leyó. "La sensualidad va íntimamente unida al pesar, y a veces sucede que, a consecuencia de la misma sinceridad de su aflicción, la contristada viuda se ve traicionada por sus sentimientos y es incapaz de resistir a las inoportunidades del huésped funeral, que conoce el arte de pasar imperceptiblemente de la condolencia a la familiaridad. Yo mismo he hecho cornudos póstumamente a un duque y a dos vizcondes (a uno de ellos todavía la pasada noche) sobre el mismo lecho desde el cual, sólo unas horas antes, habían sido pomposamente trasladados los restos al sepulcro de familia".